La magnitud de la catástrofe ocasionada por el terremoto del 10 de agosto de 2026, si ha sido dimensionada por quienes están en los cargos de gobierno, no ha sido asumida de manera responsable de acuerdo con su magnitud. La ilegitimidad de los gobernantes actuales se refleja en una gestión muy pobre ante la emergencia que vive el país y se refuerza en la inmensa cantidad de contenido mediático que puede encontrarse en medios virtuales de diputados, representantes, alcaldes, gobernadores y hasta del «Tigre», quienes parecen burlarse del pueblo con sus montajes publicitarios y sus deseos de protagonismo gratuito. Muestra de ellos es De la Espriella entregando balones en el Chocó, el alcalde de Pereira Mauricio Salazar cargando piedras solo para aparecer en un video en una zona donde al parecer dejaron morir sobrevivientes por negligencia estatal o las expresiones lastimeras de su esposa, la Senadora María Irma Noreña, al hablar con los damnificados para generar contenido en redes.
Es bien sabido que en ciudades como Pereira o Manizales representantes de clanes políticos han asistido a los sitios de recepción de las donaciones a dar órdenes de como y a quien deben entregarse las ayudas y, luego, tras de ellos, desfila un séquito de concejales y diputados que están direccionando ayudas de manera selectiva, ocasionando que se presente la concentración de estas en puntos específicos mientras barrios, poblaciones y zonas apartadas sean incluso no reconocidas como víctimas del terremoto, como es el caso de poblaciones del Chocó o sectores de municipios del oriente antioqueño.
La gestión institucional ha sido deficiente: han priorizado los logos en artículos poco útiles frente a un compromiso real con la reconstrucción de los lugares que han sido afectados. En zonas como Pereira, la Alcaldía priorizó el presentar a sionistas como líderes de los rescatistas antes que permitir el ingreso al PMU de los bomberos voluntarios, prefirió el ingreso de maquinaria cuando aún había señales de vida bajo los escombros que el escuchar a los equipos de voluntarios que presentaron pruebas de supervivencia y priorizó presentar videos autopublicitarios antes que contratar y pagar ARL a los funcionarios de la Diger.
Opuesta a toda esta desidia, desde el primer día, resalta la labor de todos los movimientos sociales organizados que salieron a las calles y conformaron equipos de rescate, voluntarios para la remoción de escombros, ollas comunitarias, albergues populares, centros de acopio, colectivos artísticos y culturales y demás grupos que apoyan a las comunidades ante la tragedia. La solidaridad popular se demuestra en cada ayuda, cada mano y cada apoyo popular que se ha brindado en este momento, aun cuando los medios de comunicación tradicionales y supuestos periodistas que actúan bajo mediocres medios de comunicación, generalmente pagos por las administraciones locales, han criminalizado a los albergues populares, a los topos voluntarios, a las primeras lineas que se han sumado a labores de ayuda y otra gran cantidad de hombres, mujeres y diversidades quienes de manera colectiva fueron los primeros en responder ante la emergencia.
Hoy, una semana después del terremoto, no existen planes oficiales de acción que permitan vislumbrar un adecuado manejo del gobierno nacional o local. De La Espriella no solo rechaza la ayuda internacional de expertos como México, Brasil y Cuba, bajo el sofisma de supuestas certificaciones internacionales, sino que sonríe mientras cuenta las cifras de la tragedia para luego hacer montajes comunicacionales vendiéndose como aceptado en los lugares afectados que visita, acallando así las voces de protesta de una población que necesita comida y albergue antes que balones marcados. El ministro Lara dice que le duelen más los colegios afectados en el Chocó que las personas que murieron. Otro miembro del gabinete, el ministro de vivienda, toma el sol en la playa ante el estrés que le ha generado cinco días de trabajo mientras los albergues y miles de hogares afectados se inundan por las fuertes lluvias. Y como olvidar a los voluntarios sionistas, entre los que se cuentan unos cuantos criminales de lesa humanidad, que ingresan a huecos en la tierra para fingir que hacen rescates mientras pasean en camionetas de alta gama por el país. La incapacidad y la falta de humanidad de este gobierno son evidentes y se reflejan en cada una de sus acciones.
Todo esto solo ratifica que solo el pueblo salva al pueblo, que es momento de fortalecer la organización popular y resistir a estos gobiernos locales y nacional que, de manera indolente y entreguista, se arrodillan a los intereses del sionismo y el capital alejándose de las necesidades de un pueblo que no le queda más que pelear hasta lograrlos derrocar.
Frente de Guerra Central
Ejercito de Liberación Nacional


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