El 26 de septiembre, es una fecha de orgullo para las comunidades organizadas de la región central, porque un grupo de rebeldes lograron recuperarle a la oligarquía financiera una parte de sus riquezas, para ponerlas al servicio de la lucha revolucionaria. Compartimos este capítulo heroíco de los Bolcheviques del Libano, que en este día pero de 1997 recuperaron $ 250’000.000 (doscientos cincuenta millones de pesos) del helicoptero que usaba la Caja Agraria para transportar el dinero robado al campesinado de estas tierras pujantes.
CRÓNICA DE QUERER ES PODER
Y NOS LLEGÓ EL MANA
Esta pequeña crónica comienza y se realiza en medio de un vasto operativo enemigo; teníamos presencia de patrullas militares en varias partes de la zona a raíz de algunas retenciones económicas ejecutadas a grandes comerciantes y terratenientes de la región. El clima estaba bastante seco, en esta época del año, brota la cosecha cafetera y el movimiento del dinero en las Cajas Agrarias de la región es mayor.
También sabemos que las políticas del Fondo Nacional del Café no benefician al jornalero, ni al pequeño agricultor, sino a los grandes comerciantes, terratenientes, y directivos de este monopolio. Tal vez, debido a esto el enemigo había procurado mejorar la seguridad para la recepción del billete; sin embargo la inteligencia nos mostraba que era posible recuperar el dinero y algunas armas. Además, en varios hostigamientos, propaganda y emboscadas realizadas, el enemigo subestimó (como siempre) nuestra capacidad. Para ellos, el Frente Bolcheviques del Líbano ‘ son 10 mechudos que no pelean’. Nosotros hemos aprendido como principio en la guerra que para un ejercito regular como ellos, tienen que buscar el contacto de nuestras unidades dislocadas y clandestinas para maniobrar y aniquilarnos. Mientras que nosotros como modalidad de guerra de guerrillas, al inicio del ataque siempre esta a nuestro favor la sorpresa y se mantiene nuestra ofensiva hasta que el enemigo logre reagruparse, ahí iniciamos nuestro repliegue.
Precisamente por esos idas, el comandante de ese entonces del Batallón Patriotas, el Teniente Coronel LUIS MIGUEL GONZALEZ MONROY, un oficial energúmeno que pasaba agrediendo a sus subalternos por ‘incapaces y cobardes’, cayo en un reten de nuestras unidades guerrilleras cerca de Lérida, iba en un vehículo color blanco, con dos soldados y su chofer que vio oportunamente y maniobró el vehículo dando la vuelta en ‘U’ en plena autopista a escasos 20 metros del reten nuestro. Se salvo, llevándose 16 esquirlas de vidrio que se le incrustaron en su cabeza y el carro semidestruido por el impacto de nuestros fusiles; esto ocurrió el 9 de Agosto a las 7: 45 p.m.. A los 2 días trajeron las patrullas de contraguerrilla los Pijaos, a sumarse a las del Batallón Patriotas que llevaban 4 meses de infructuosos operativos y lo único que habían recuperado era un revolver a un civil. Se veía la desmoralización de la tropa ante la presencia de nuestras unidades guerrilleras y terminaron por valorar que ‘se les había crecido el enano’.
Este operativo se planifico y ejecuto con fuerzas combinadas del Frente guerrillero Bolcheviques del Líbano y el Frente Urbano Oscar Fernando Serrano Rueda..
En medio de lloviznas y tiempo nublado ultimábamos detalles de la inteligencia, ese día 25 de Septiembre, todo el día estuvimos ocupados: que la maqueta, que el transporte, que los recursos que íbamos a utilizar, finalmente se hace los últimos ajustes en el reconocimiento del terreno y cronometro de tiempo, todo estaba listo.
Sobre la base de las posibilidades hacemos un simulacro con una moto y un carro en una carretera solitaria
lo cual nos permitió corregir algunas cosas que no correspondían con la practica. Esa noche se va un compañero para el pueblo y constatamos que todo estaba normal.
Nos distribuimos en 5 comandos y cada cual tenia claro que hacer; nos acostamos a eso de las 11:00 p.m., llovía y la noche se tornaba oscura y silenciosa.
Hora 3 de la madrugada:
‘Diana.diana, son las tres’ -dijo el compañero que estaba de guardia-; inmediatamente nos levantamos y nos pusimos en disposición de salir. Cerca de los cambuches nos esperaba el vehículo que nos conduciría hasta el lugar de aproximación. En medio de abrazos y un deseo sincero de buena suerte nos despedimos el comando dos y tres, después de esto partimos. La carretera estaba liza, pero logramos alcanzar el lugar que nos correspondía en poco tiempo y sin dificultades.
En el trayecto nadie hablaba se notaba una gran mezcla de tensión, sueño y frío; pero lo más importante era el optimismo y una gran moral esperanzadora de que todo saldría bien, alguien rompe el silencio y dice:
-‘Llegamos’.
El vehículo se detiene y en medio del latido de algunos perros de las casas circundantes descendimos del mismo, era la hora de separarnos del comando tres; no había dejado de llover, el frío era intenso, por razones practicas no habíamos llevado abrigo y la mojada no se hizo esperar. Después de ubicar al comando tres y un abrazo de hermanos revolucionarios, comenzamos la aproximación hacia nuestras posiciones; el primer obstáculo a vencer era pasar por una casa sin ser detectado por los perros, algo que superamos con éxito.
La luz del pueblo era tenue quizás por la neblina, como estabamos prácticamente en nuestras posiciones decidimos escamparnos un poco debajo de unos guayabos. Como el frío era intenso nos agrupamos, razón por la cual nos quedamos dormidos por unos minutos, cuando despertamos ya estaba amaneciendo, inmediatamente nos ubicamos; cada cual reconoció su puesto de combate y nos dispusimos a esperar el momento como quien espera una cita con alguien que desea verse con ansiedad, nos ubicamos en el solar de una casa del pueblo a eso de las 6:00a.m.. Unos pajaritos peleaban a escasos dos metros de donde estabamos sin percatarse o ignorando nuestra presencia; tal vez, por nuestra gran afinidad con la naturaleza… Se interrumpió el espectáculo: -‘hola, hola, cero tres en frecuencia’- era el comando numero tres reportándose, dando parte de normalidad en el sitio que le fue asignado.
7:30 a.m., un poblador desconocido cruza a unos cinco metros en compañia de un niño, al cual regañaba por no haber cerrado una puerta; ellos tampoco se percataron de nuestra presencia. A las ocho y diez de la mañana se reportaron los cinco comandos dando parte de tranquilidad y normalidad, el día fue cambiando y se torno esplendoroso y cálido, así transcurrían las horas. Por el radio preguntas van y vienen de vez en cuando; a eso de las 10:00 a.m.. cero tres reporta que dos policías inspeccionan el lugar donde acostumbraba aterrizar el helicóptero -‘Los tenemos a siete metros’- dice el colega; De inmediato se le orienta a los otros comandos de la posibilidad real de que el aparato viniese. El comando encargado de recuperar un carro entiende que había llegado la hora y sale en busca de conseguirlo; afortunadamente al no escuchar el ruido del helicóptero, no lo hace; pero fue tremendo el susto pues de esta coordinación dependía el éxito de la tarea.
12:00 meridiano, la incertidumbre empezaba a apoderarse de nosotros; pues era claro que si no llegaba antes de la una de la tarde ya no llegaría. Se oriento para quienes tenían la posibilidad de conseguir comida lo hicieran; y se dedicaran a consumirla; los otros, que no teníamos esa posibilidad empezamos a cuadrar la forma de salirnos del sitio sin ser descubiertos. Estabamos en esas cuando:
-‘ Hola central, hola central’.
-‘Le copio cero tres’.
-‘ Le acaban de notificar al comandante que ya salió el
encargo que este atento’.
-‘Erre copiado’.
Eran las 12:30 p.m., este dato significaba que ya venia el helicóptero con la plata, se le notifico a todos los otros comandos. No habían pasado diez minutos cuando: TUF, TUF, TUF, TUF…; se escucha el aparato, la orden fue todo el mundo a sus posiciones; después de tres vueltas finalmente el aparato aterriza en el sitio clave para nosotros.
-‘Hola central, central me copia ?’.
-‘Erre le copio’.
-Cero cinco: ‘ Paso una moto con dos agentes seguida de un carro con otros, no logre precisar cuantos policías iban’.
-‘Erre, erre, este atento’. Pasaron tres minutos en el más completo silencio;
-‘Hola, hola ahí va la moto adelante y más atrás va el carro con otros policías’.
- ‘ ¡Vamonos muchachos que eso es nuestro!’.
Subimos unos diez metros hasta ganar la calle y luego un pique hasta llegar a la posición asignada.
Cuando ganamos la posición, la moto en la que se movilizaba el comandante de la estación de policía, JOSE ANTONIO SANCHEZ CONDE, y otro agente; a pesar de los informes que los campesinos y la población nos
dieron de este esbirro del sistema, no procedimos a ajusticiarlo por circunstancias del operativo, pero la orden si estaba dada; por eso se dejo pasar la moto. El comando que había recuperado el carro ya estaba parqueado sobre la vía en posición de ataque. RUUUUNN!!!CRASH!!!, el carro embiste el vehículo que traía la plata y se produce el choque, un compañero grita: – ‘Alto somos del EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL, salgan con las manos en alto, les respetaremos la vida!!!’.
La respuesta fue inmediata: TA, TA, TA, TA un rafagazo [RG1]de uno de los galiles de los tombos, reaccionan los compañeros en un tiempo récord de 45 segundos y logran hacer rendir a los tombos.
Entre tanto el comando dos encargado de impedir el decolaje del helicóptero, disparaba hacia el mismo. Dos policías que se hallaban custodiando el helicóptero sin percatarse de lo que ocurría se asombraban y miraban; pero el ruido del helicóptero no les permitía entender que les estaban disparando, de pronto una granada de MGL les estalla a unos pocos metros, lo que les hace entender que la cosa era con ellos. El comando numero uno que a la vez hacia de central siguió garantizando la contención. El responsable del comando se tiro del barranco y fue hasta donde se encontraban los vehículos estrellados.
-‘ Que pasa, que pasa?’.
-Preguntó el mando.
-‘Todo esta bien hermano’-,respondio otro compañero. Un compañero del comando numero dos, a quien la policía le había matado un hermano guerrillero en estado de indefensión, decía:
-‘ Maten a esos gonorreas ‘. El mando replicó:
-‘ Ojo con eso!’-, ‘el que este rendido o en estado de indefensión le respetamos la vida’-.
-El mando preguntó: -‘Ya los desarmaron?’.
-‘Sí, sí ya los tenemos’. Respondió un compañero. Efectivamente tres hermosos galiles en porte de nuestros combatientes, era evidente la alegría, es la emoción cuando llegan las armas a manos del ejercito del pueblo. De pronto: PUM!, un tiro de fusil, al suelo.
-‘ Quién fue?’.
-‘Tranquilos fui yo, ensayando este fusil.
-‘Listo compañeros, todo controlado’-.
El mando se acerco al vehículo, en el cual se hallaban dos agentes en su interior, otro se encontraba al frente de la puerta trasera y otro debajo del carro; Comprobamos que todos los policías estaban heridos; pero que simulaban estar muertos, tal vez del miedo. Seguían sonando tiros en la contención.
-‘Vamonos!’- grito alguien.
Un momento la plata, la plata’.
Requisamos a los agentes, y al levantar a uno de los policías heridos, – quienes siempre fueron protegidos por las normas del Derecho Internacional Humanitario y a los que siempre respetamos en su dignidad y su vida por encontrarse fuera de combate como es política de nuestra organización-, encontramos dos tulas que se hallaban cubiertas por su cuerpo, una de color verde estaba llena, la otra de color azul se encontraba hasta la mitad. La alegría se reflejaba en cada uno de nosotros.
- ‘ Miren esa caja esta muy pesada, parece que fuera munición!,-‘ tráigala, tráigala’ -oriento el mando-.
La caja contenía en su interior dos mil monedas de mil pesos; es decir, eran dos millones de pesos. Salimos por la vía de repliegue sobrecargados, cuando dos policías ubicados en la iglesia, abrieron fuego, y nos toco estrenar los fusiles recuperados. Seguimos el repliegue en medio de tiros de parte y parte, ganamos nuevamente el barranco y ya juntos, comando uno, dos y cuatro.
-‘ ¿ Por donde?’.
-‘Es por aquí’, respondió otro; llegamos a un acción y pregunto el mando:
-‘ Vienen todos?’.
-‘No se quedaron dos’, respondió un compañero; entonces orientó que se devolvieran dos y que los demás siguiéramos. Pasamos por un caño el cual nos cubrió hasta mas arriba de la cintura, al compañero que traía la caja pesada, se le cayo al agua y como era de cartón, esta se desbarato y lastimosamente se empezó a perder todo este dinero, el compañero al ver que la caja pierde su contextura opta por dejarla abandonada, continua la marcha hasta tomar un filo donde muy cerca se hallaba el comando numero tres; al helicóptero se le había averiado y una de sus hélices todavía rotaba con dificultad.
Se orienta al comando replegarse,
-‘Vamonos!’.
Seguimos y unos metros mas adelante inmediatamente se devuelven dos compañeros ha avisar que los perdidos iban adelante. Ya reunidos todos a excepción del comando cinco y los cuatro compañeros que se habían devuelto, seguimos la marcha y llegamos a una casa donde había un vehículo el cual utilizamos para acortar el repliegue, los dos compañeros que se habían devuelto encontraron las monedas y hacienda un gran esfuerzo deciden traérselas, al pasar por el frente del helicóptero se encuentran con los otros dos compañeros y deciden acercarse, guiados mas por la curiosidad que por la posibilidad que hubiera quedado dinero, mientras avanzaban otro helicóptero que venia de refuerzo, era para la persecución nuestra, (mas no para salvar la vida de los policías que habían quedado heridos, para ellos vale mas el dinero y las armas, mas no la vida de quienes les prestan la seguridad); se aproxima, razón por la cual se ven obligados a desistir de la idea, sin imaginarse que esta decisión tendría un costo de la media bobadita de ciento veinte millones que se quedaron solitarios en el interior del helicóptero. Con mucho cansancio, hambre y preocupados por la suerte que pudieran correr los cuatro que se habían devuelto llegamos al sitio de concentración, ninguno se imaginaba la cantidad que llevábamos, algunos daban una idea; pero, ninguno se aproximaba a la realidad. La idea era esperar que llegaran todos, ya nos hallábamos la mayoría, solo faltaban los cuatro que se habían devuelto, en esos momentos pudo más la curiosidad que la intención de seguir esperando y fue cuando decidimos destapar las tulas; cual seria nuestra sorpresa cuando al destaparlas, lo primero que vimos fue una factura que decia:
‘ Entréguese a la Caja Agraria de Palocabildo la suma de doscientos cincuenta millones de pesos’. Todos saltamos y nos abrazamos de alegría, estando en eso como por arte de magia aparecieron los otros cuatro compañeros que se habían devuelto, nuevamente nos confundimos en otro feliz, cálido y fraternal abrazo por el deber cumplido, máxime cuando estos traían la noticia de que habían recogido algunas monedas y las que no se habían podido traer, las habían encaletado en unos cafetales; caso curioso al otro día fuimos en su búsqueda y no encontramos ni la seña; Tal vez, las había encontrado un campesino de la región y con esto hubiese podido solucionar en algo sus necesidades.
Esta hazaña realizada por el EJERCITO DE LIBERACION NACIONAL ocurrió un día viernes 26 de Septiembre de 1.997 en el municipio de PALOCABILDO.
Parte de Guerra:
- $ 250’000.000 (doscientos cincuenta millones de pesos)
- 3 Fusiles Galil
- 6 proveedores para Fusil Galil
- 3 revólveres calibre 38
- 120 tiros calibre 762.
Estos valiosos recursos se recuperan para los planes de trabajo de la Revolución y nuevas armas para nuestra fuerza guerrillera. De nuestra parte, la fuerza no sufrió bajas, ni perdió ningún material.
Esta acción la dedicamos a nuestros compañeros IVAN y YESID caídos en el año inmediatamente anterior.
Nota: Denunciamos a la opinión publica que días posteriores a esta acción, las autoridades gubernamentales amedrentaron, por medio de las emisoras locales, a la población, pretendiendo involucrarla con estos hechos. Esto responde a las políticas de TERROR que impulsa y desarrolla el Estado contra el pueblo.
¡ CON LA FUERZA GUERRILLERA, JUSTICIA Y BIENESTAR PARA EL ÁREA CAFETERA !
¡ COLOMBIA PARA LOS TRABAJADORES ¡
NI UN PASO ATRÁS, LIBERACIÓN O MUERTE.
FRENTE GUERRILLERO BOLCHEVIQUES DEL LIBANO.
EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL.
Montañas del Tolima, Mayo 25 de 1.998.


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